“EL Principito” de Antoine De Saint-Exupéry, traducción de Ana María Shua.

El Amanecer de una Nueva Era

Ha llegado el alba, está amaneciendo y nos sentimos distintos a la vida ordinaria del pasado. El tiempo presente es el presente-futuro, pues hay que vivir principalmente en el presente proyectándose hacia al futuro. No más, reproches injustificados, que no tienen y que no caben en la gratitud. Llegó la hora tan esperada, luminosa, gratificante, interesante y sabia, que toma al ser creador como una ficha importantísima en la construcción de este planeta. Además, el aspecto dual de la realidad nos muestra que la vida en toda la extensión de la palabra se puede llamar metafóricamente la moneda de la era tecnológica. Es decir, el Universo y el Dios personal se intercambian energía. Por ejemplo, la ecuación de Albert Einstein, E=MC² es el reflejo de esto, pues básicamente la esencia de todo lo que sucede en el Universo es meramente (exclusivamente) energía. Aclaremos, la fusión del Universo con el Dios Personal implica que cuando hablemos de la trascendencia se refiere a que el rol del Universo está sustentado en la siguiente frase: “El Universo está conspirando”. En otras palabras, eso quiere decir que el aspecto primordial de lo que nos rodea es 100% energía pura. Y, por lo tanto, en la primera línea de jerarquía están: EL Dios personal, el Universo que conspira y la vida misma. En la segunda jerarquía están el destino y la suerte. Oh, como Dios y el Universo trabajan juntos, es plausible pensar que estamos en un sistema total al infinito y que se retroalimenta asimismo. En cuanto, al destino y la suerte, Dios no puede romper estas dos reglas: 1) Tener el privilegio del libre actuar de todos los seres del Universo, 2) Poder tener acceso al libre desarrollo de la personalidad. Sin embargo, muestra que la famosa frase Einstein “… que Dios no juega a los dados” es el concepto más elaborado con el cual se puede expresar que interferir en la vida de los seres vivos inteligentes no es una manera ética y correcta para el buen funcionamiento de la realidad.

Por lo tanto, Dios actúa cuando la única opción que queda es el destino y la suerte ganada (mecanismo independiente) debe compensar al individuo.

Ahora vamos a hablar del tema de las virtudes y de los defectos en el mundo tecnológico.  Retrocedamos en la historia antigua de la humanidad. Más concretamente, analizaremos los principios de la ética según el filósofo griego Aristotéles, tutor del conquistador Alejandro Magno cuando era un   jovencito en Macedonia y el Rey era su padre. Hay tres detalles importantes que contar de este célebre personaje. Primero que todo, esparció la cultura griega a muchos lugares tanto de Asia, de Africa y de Europa. Fue el individuo que ha conquistado más extensión en cuánto a territorios extranjeros. Tuvo muy buena suerte en el juicio de su conducta por la Historia: A pesar de matar guerreros, ha sido exaltado y elogiado por muchos. Su blanco no era la población civil. Era crear un imperio griego, incorporando muchas costumbres de las tierras extranjeras. En cuanto, a su orientación sexual, Alejandro tenía inclinaciones homosexuales según algunos historiadores. Además, solucionó la prueba para llegar a ser el rey del mundo, lo que se llama el nudo gordiano. Este objeto, que eran unas telas unidas por muchos nudos, nadie había logrado hacerlo. La imaginación de Alejandro fue la estrategia para lograr esta hazaña; Cogió su espada y con ella cortó totalmente el nudo volviéndolo añicos. Por supuesto, la noticia llegó a todo el mundo conocido hasta entonces.

Adicionalmente, Aristóteles inventa el concepto de justo medio. Es decir, la moderación es el camino de cambio necesario para que seamos más justos en nuestra conducta y nuestro proceder. Los extremos son indeseables, pues confunden a la gente y nuestro comportamiento se vuelve menos coherente, menos sabio, por así decirlo. Por ejemplo, el perseverar, el perseverar y el perseverar es una práctica deseable en una sociedad sana para lograr el equilibrio. En las matemáticas, la campana de Gauss representa este fenómeno en el cual el punto de la tranquilidad, de la conciencia se encuentra en la parte superior. A propósito, a esta curva o función también se le denomina curva normal. “La perseverancia vence lo que la dicha no alcanza.”

La envidia es la madre de todos los defectos porque su consecuencia más grave es de dañar la ética de los humanos. En otras palabras, es tan claro este defecto porque en nuestro inconsciente hay fuerzas obscuras, que hacen que respondamos de una manera casi automática con el odio, que se hace viral. El egoísmo se vuelve monumental y se retroalimenta hasta el final cuando no existe ninguna posibilidad de una acción pacífica para apaciguar los rencores, los odios y los otros mecanismos perturbadores. ¿A quién se le asigna (achaca) la responsabilidad de la actitud malévola de los seres “normales”? ¿A Dios? ¿Al Universo? ¿Al mismo terrícola? ¿los extraterrestres? ¿A un meteorito? …

A propósito, en la película “Los Dos Papas”, se habla de los pecados de ambos. Personificada por Anthony Hopkins como el Papa Benedicto XVI y Jonathan Pryce como el Cardenal Bergoglio (futuro Papa), en la cual se muestran las negligencias y los grandes errores que cometieron anteriormente. De hecho, el filme manifiesta que estos dos personajes habían estado asechados, emboscados por su propia conciencia individual. Gracias a que, en muchas reuniones y conversaciones, los dos sanaron desahogándose y contestando todo lo que cada uno de ellos había hecho. Cada uno confesó al otro y explicaron sus verdades más obscuras y se absuelven mutuamente según las reglas del catolicismo. Por supuesto, en todas las religiones, hay errores y deslices, que son del fruto de malinterpretaciones de los diferentes matices y tendencias de cada corriente espiritual. El problema es que deberíamos entender lo profundo y no lo superficial de nuestra conducta y del actuar. Por ejemplo, lastimosamente, existió la institución de la inquisición en Cartagena de Indias y en otros lugares del mundo. Es decir, perseguía a los herejes y también a los que pensaban distinto o eran diferentes y los llamados endemoniados supuestamente que eran seres creados por la entidad del diablo. En todo caso, la gente “Blanca”, de alta alcurnia, discriminaban a los indios y los negros por ciertos atributos como la supuesta carencia de alma. Por lo tanto, eran animales y esclavos, pues la realidad del momento explicaba los designios y mandatos amparados en el nombre del ser supremo, Dios: Entidad máxima de la creación del Universo. Aunque vale la pena recordar que Dios es uno de los componentes más importantes de nuestra existencia, El Todo es un conglomerado de muchos elementos: El Dios personal (trascendencia), el Universo (que conspira). En otro nivel, está la vida y la existencia de la vida misma. En la parte más baja, se encuentra el destino, la suerte y la naturaleza. Es bueno que ustedes se sumerjan en la realidad de estos aspectos. Suponer que uno es muy creído, crecido, engreído, presumido, subido… es muy peligroso, pues el quitarle y secuestrar las cuestiones de la cosmología trascendente comete el error universal. El rol asignado en el planeta de la Tierra no se produce, suena a desquite, es la envidia de un ser inteligente frente hacia el creador y lo creado. En conclusión, todo lo existente está interconectado para (con) un propósito del aprendizaje de lo material y lo espiritual. La huella final es comprender que la gratitud, la compasión, la ternura, la meditación, el amor, ayudan a vivir en un Universo complejo como en el que estamos. Todos somos iguales para la Totalidad.

Aunque hayamos tratado de aprender que es el desapego, la generosidad material y la generosidad espiritual, a la humanidad le falta mucho para acceder al equilibrio. Hay que buscar y nutrir nuestra esencia humana de tranquilidad, calma y serenidad. Vale la pena recordar que existe la combinación de todas estas virtudes (parámetros) nos trae la luz y la sabiduría de la trascendencia. Además, los expertos de la psicología social, la psicología, el psicoanálisis, concluyen que el cultivar el atributo de ponerse en los zapatos del otro, conseguirá el bienestar y surgirá la empatía. La unión hace la fuerza. He ahí lo fundamental del comienzo de un nuevo tiempo, todos debemos ayudar a construir una civilización relajada, pero responsable. No fomentar la pereza, la desidia, pero todo el mundo debe colaborar a su debida medida y la sociedad debe proporcionarle las herramientas necesarias para lograr objetivos. Finalmente, el propósito es comprender al otro sin sesgos, con amistades que fluyen de una manera equilibrada. Por supuesto, hay que cuidar y sembrar el compañerismo ante la amenaza de volverse un terrícola egoísta. Más que competir es compartir para la comunidad diversa del planeta (Plantas, minerales, animales y humanos).

Uno se podría comportar de una manera no muy civilizada. Sin embargo, uno de los errores más grandes y graves en la vida es no valorarse así mismo. Practicar y conjugar la frase: “No tengo amor propio”, pero estoy cambiando mis paradigmas y pronto diré “Me quiero hasta el infinito.” Evitando caer en exageraciones como “Yo soy el Rey del Planeta.” Esto es lo debido. En cuánto, a la esencia de una persona con bajo ego debería cambiar poco a poco siempre y cuando tenga la suficiente madurez para afrontar los retos con humildad, con gallardía, con cooperación. Dios siempre nos dará otra oportunidad.

“EL Principito” de Antoine De Saint-Exupéry, traducción de Ana María Shua.

Una vez, cuando tenía seis años, vi una magnífica ilustración en un libro sobre la Selva Virgen que se llamaba “Historias vividas”. Representaba a una serpiente boa tragándose a una fiera.

Esta es la copia del dibujo.

El amanecer de una nueva era

En el libro decía “las boas se tragan su presa toda entera, sin masticarla”. Después no se puede mover y duermen durante los seis meses que dura su digestión”.

Entonces reflexioné mucho sobre las aventuras de la jungla y finalmente conseguí con un lápiz de color, trazar mi primer dibujo número 1. Era así:

El amanecer de una nueva era

Les mostré mi obra maestra a las personas grandes y les pregunté si mi dibujo les daba miedo.

… Cuando encontraba a una persona que me parecía un poco lúcida, hacía la prueba de mi dibujo número 1, que siempre conservé. Quería saber si era verdaderamente comprensiva. Pero siempre me respondían: “Es un sombrero”. Entonces no les hablaba ni de serpientes, boas, ni de selvas vírgenes, ni de estrellas. Me ponía a su altura. Les hablaba de bridge, de golf, de política y de corbatas. Y la persona grande estaba muy contenta de conocer a un hombre tan razonable…

… Tengo serias razones para creer que el planeta de donde venía el principito es el asteroide B 612. Entonces el asteroide fue avistado una sola vez con el telescopio, en 1909, por un astrónomo turco.

Hizo entonces una gran demostración de su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó a causa de su ropa. Las personas grandes son así.

Feliz para la reputación del B 612, un dictador turco le impuso a su pueblo, bajo pena de muerte, la obligación de vestirse a la europea. El astrónomo volvió a presentar su demostración en 1920, con un traje muy elegante. Y esta vez todo el mundo estuvo de acuerdo con él.

Estos pasajes pertenecen al libro llamado

“EL Principito” de Antoine De Saint-Exupéry, traducción de Ana María Shua.

 

 

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