Pienso en Cuba de los años cincuenta, donde Fulgencio Batista, “el gran dictador” gobernaba un país desigual, pero cuando la gente era relativamente feliz. “Los barbudos”, quienes eran creyentes teóricamente de la democracia, estaban escondidos en la Sierra Maestra. Ellos querían supuestamente el cambio hacia la prosperidad económica y que la gente del país fuera muy feliz. Por supuesto, ellos nunca hablaron con los medios de comunicación de los Estados Unidos de América sobre su proyecto político de una manera sincera. Fidel Castro Ruz, Raúl Castro Ruz, El Che Guevara, Camilo Cienfuegos… creían en la Democracia Popular y no en una Democracia Liberal (Democracia Representativa, con separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial). Es decir, para hablarlo claramente, sin miedo y sin tapujos, eran (son) de ideas totalitarias comunistas. En mi opinión, la palabra socialista no captura toda la realidad de estas clases de estructuras dictatoriales de extrema izquierda. Por supuesto, hay que aclarar que la extrema derecha es igual de repugnante a la de los rojos. Finalmente, la libertad de prensa no existe en estos regímenes autoritarios. Cuando Fidel Castro y sus amigos llegaron a principios de enero de 1959, a La Habana, el ambiente era de completo jolgorio (felicidad). Manuel Urrutia, de origen moderado, un verdadero demócrata, fue elegido presidente y Don Castro, primer ministro en febrero. Pasaron varios meses y se decantó la realidad. Cuba se pasaba de bando hacia los recalcitrantes comunistas. ¿Cuáles son los principales fundamentos de sus ideas políticas? Primero que todo, habría cobertura universal de la salud y de la educación. Desde el principio de la revolución hasta hoy, el problema es que, aunque el sistema de salud de este país es aceptable y que la educación es gratis, la gente no puede mostrar el descontento y quejarse de las arbitrariedades y de las injusticias existentes en el diario vivir. Además, actualmente, la tecnología del sector de la salud deja mucho que desear. Por ejemplo, para tomar muestras de sangre para exámenes de laboratorio, los enfermeros (as) utilizan jeringas de vidrio, en vez de plástico. También, creían y creen en sociedades donde solamente tendrían una sola clase social, el proletariado. Definitivamente, la lucha de clases culminaría (finalizaría) con el triunfo de la igualdad comunista, donde a través de la historia, las clases dominantes son tumbadas por otras más sofisticadas y que son, en teoría, más justas. Los feudales son derrotados por los burgueses y los burgueses son derrotados por los proletarios. Finalmente, en nuestros días, una persona inteligente, educada, e ilustrada comprende y entiende que en las sociedades comunistas del mundo actual hay tres clases: la elite del partido, los burgueses del partido y el pueblo. Pueda que exista la libertad económica en ciertos países; sin embargo, la libertad de pensamiento es nula. Es decir, la utopía rojita nunca se ha llevado a cabo totalmente porque no es la mejor opción para vivir en sociedad. Por supuesto, la gente moderada sabe que una sociedad desarrollada es en la que hay solamente dos clases: Los ricos y la clase media. La pobreza no debe existir; debería ser completamente erradicada. Otras personas, con toda razón, pueden sostener y afirmar que hay sociedades, en las cuáles no hay tanto dinero, pero que son más felices.
Hoy en día, algunos jóvenes son muy utópicos, idealistas, soñadores, con cierta inmadurez, que no vivieron el estancamiento de los países de la otrora cortina de hierro (de la esfera soviética) finalizando la década de los años ochenta y principio de los noventas. Ellos deberían revisar su conocimiento y el sentido de la historia universal. En aquella época, en 1989, el Muro de Berlín cayó estrepitosamente. Lituania, Estonia y Letonia (los llamados Países Bálticos) se separaron de la Unión Soviética. La gran mayoría de los países rojos se convirtieron en democracias con elecciones libres, bajo lupa y escrutinio de la comunidad mundial. En mi caso personal, aunque cuando yo era joven creía en el capitalismo, me atreví a afirmar que el caso de Cuba, éste era un país próspero, con un gran sistema de salud y de la educación delante de una directiva de origen cubano americana de un banco en la ciudad de Miami. Me doy cuenta que yo era totalmente inmaduro y bastante ingenuo. A los pocos años, me percaté (comprendí) que la caída del imperialismo soviético, ocasionó que Fidel Castro abriera un poco la economía para construir la industria hotelera (el llamado período especial). Además, muchas mujeres cubanas desempleadas se volvieron prostitutas. En ese momento, Cuba era un país inviable, huérfano y solitario. Claro, para sorpresa de todos, el nuevo comunismo surgió en Latinoamérica, en Venezuela, uno de los países más prósperos y estables de la región hasta ese entonces. Por fin, el moribundo (Cuba) empezaría a respirar poco a poco. ¿Qué pasó entonces? El Caracazo.
Venezuela había tenido un manejo de las variables (factores) macroeconómicas en los años ochenta, que dejaban mucho que desear. No era un país con una economía diversificada; dependía de las exportaciones de petróleo. Su balanza comercial no era la correcta. Exportaba menos de lo que importaba. El precio interno de la gasolina era prácticamente gratis. Su endeudamiento público era grande. Entonces, es elegido Carlos Andrés Pérez del partido Acción Democrática, presidente de Venezuela en diciembre de 1988. La gente esperaba vivir de nuevo los años dorados de los setenta, donde los pobres tenían el alcance (el poder) adquisitivo, que les permitía hasta comprar botellas de vodka y whisky con mucha frecuencia. Sin embargo, en los ochenta, el precio del petróleo cayó significativamente y volvió la pobreza. Entonces, Pérez aceptó las exigencias del Fondo Monetario Internacional para que le prestaran dinero. Estas medidas económicas pretendían que el gobierno venezolano se ajustara el cinturón y que la gente viviera de una manera más austera en el corto plazo. Sin embargo, da la impresión que los venezolanos estaban muy mal acostumbrados. Si bien, el precio del galón de la gasolina fue incrementado en un porcentaje alto; no obstante, en términos reales, el galón pasó de 16 centavos de dólar a 26 centavos de dólar solamente. Es decir, como lo afirma un observador a la revista Semana de Colombia:
Venezuela pasó de tener la gasolina más barata del mundo a tener la gasolina más barata del mundo.
Cuando el gobierno hizo públicas sus medidas (incluyendo el precio interno de la gasolina), el estallido social sucedió y hubo protestas, saqueos y disturbios desde el 27 de febrero hasta el 8 de marzo de 1989. El número oficial de muertos fue de 276 según el fiscal general. Las organizaciones no gubernamentales indicaron que los muertos ascendían a más de 3000. Tres años después, surge el personaje polémico, carismático y mitómano del teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, fruto del descontento en el país. Intenta un golpe de estado el 4 de febrero de 1992, pero fracasa. Sin embargo, se vuelve un ser mediático para el mundo al hacerse responsable de los hechos ocurridos y de ordenar parar inmediatamente el innecesario derramamiento de sangre por parte de sus aliados ante las cámaras de la televisión. Vale la pena anotar que el 27 de noviembre de ese mismo año (1992) hubo otro intento golpista de algunos amigos de Chávez, que fue sofocado por el gobierno de Pérez. Al año siguiente, Carlos Andrés Pérez fue destituido, supuestamente, por problemas de corrupción, por utilizar el dinero para apoyar a la presidenta nicaragüense Violeta Chamorro. El presidente del congreso nacional, Octavio Lapage lo sustituyó, interinamente, y el 5 de junio fue nombrado Ramón José Velásquez para terminar el periodo de CAP. Algunos expertos piensan que no hubo el debido proceso; es decir, que no se pudo defender ante la acusación de la manera apropiada. En 1994, llegó Rafael Caldera del partido del COPEI al poder y decide indultar (amnistiar) al teniente coronel Chávez Frías y éste decide competir para llegar a la presidencia de su país en el próximo período. Por supuesto, engaña a la gente con su capacidad de oratoria y de improvisación, diciendo que él no era comunista y que no estaba de acuerdo con las expropiaciones. Eso sí, afirmó con contundencia que quería seguir el modelo exitoso de la república hermana de Colombia, que había cambiado su constitución en el año de 1991, después de que rigiera por más de 100 años (1886) la del presidente Rafael Núñez. Durante esos años se dedica a hacer giras y viajes dentro de Venezuela y el exterior, donde muestra su carisma, su verborrea, su forma de ser jocoso (gracioso), y su mitomanía de ser un verdadero creyente en las libertades individuales. Esto es llamado en la constitución colombiana de 1991, como el libre desarrollo de la personalidad. Sin embargo, el comandante Chávez tenía una personalidad autoritaria. Pues bien, ante el desgaste de los partidos tradicionales de su país, de la corrupción rampante, nuestros vecinos decidieron votar por el rojito-rojito-rojito. En diciembre de 1998, fue elegido presidente del país petrolero con el 56% de los votos. Al posesionarse, al tomar juramento delante de Rafael Caldera, afirmó que la constitución de los adecos y los simpatizantes del COPEI estaba moribunda. ¡¡¡Es decir, era ya historia!!! Por supuesto, hay que tener en cuenta que, en uno de sus viajes, antes de ser elegido presidente fue invitado a Cuba a dictar una conferencia en la universidad más importante de la isla; Su forma de ser fue aplaudida por tibios y troyanos. Esa era la señal de alerta comunista. Éramos bien inocentes. Al principio del gobierno, el accionar del teniente coronel fue sutil, pero la situación y los rumores provenientes de la República Bolivariana de Venezuela eran poco alentadores. Se sentía el rumbo antidemocrático hacia el color rojo puro, por así decirlo. Se hablaba del nuevo tipo de socialismo: del llamado socialismo del siglo XXI. Por ejemplo, el contralmirante Carlos Molina Tamayo, quién mediante un estudio pormenorizado, intentó mostrarle al presidente que la mejor ruta para el desarrollo del país era el facilitar la creación de una clase media pujante. Sin embargo, Chávez no tomó en cuenta ese análisis profundo de la realidad del país. Tamayo fue removido de su cargo militar y se le ofreció un cargo diplomático en Grecia. La situación se puso más caliente cuando Chávez despidió algunas directivas y trabajadores de la empresa estatal PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A) en su alocución semanal televisiva de “Aló Presidente”. A los pocos días, el 11 de abril de 2002, se llevó a cabo un golpe de estado en contra del comandante; no obstante, no prosperó porque él nunca dimitió, el nunca firmó su renuncia. A propósito, existe la famosa historia del papelito, en el cual el arrestado echó un papel dentro de una caneca de basura y le indicó a un militar, que lo leyera cuando él ya no estuviera en ese cuartel militar. Luego, fue enviado a la isla de la Orchila, donde un alto jerarca de la iglesia católica venezolana, lo instó a firmar su renuncia, pero nunca aceptó a pesar de la dura presión. Finalmente, el gobierno golpista de Pedro Carmona Estanga, presidente de Fedecámaras, la asociación de empresarios e industriales de Venezuela, duró un sólo día. La legitimidad de este gobierno fue reconocida por un sólo país: Colombia. El resto del mundo no estuvo de acuerdo. El sábado siguiente, 13 de abril, fue rescatado Chávez de su cautiverio por el general Raúl Isaías Baduel. Paradójicamente, él sería cuestionado por Chávez, muchos años después, porque lo obligó a reconocer y aceptar la derrota de un referendo en el año 2007. En el año 2009, fue encarcelado por corrupción; obviamente, la verdadera razón de su reclusión era el odio de los chavistas por haberlos traicionado. Como lo expresó, claramente, “soy un preso de Chávez” Finalmente, murió confinado el año pasado en “La Tumba”, ¡¡¡un lugar lleno de torturados y torturadores!!! Hablando nuevamente del teniente coronel, a mediados de año del 2011 fue diagnosticado con cáncer. Aunque con una campaña reeleccionista restringida por su dolencia, le ganó a Henrique Capriles en octubre de 2012. En diciembre de 2012, le dijo al pueblo venezolano que votara por Nicolás Maduro ante cualquier eventualidad adversa. Nunca se pudo posesionar, pues estaba bajo tratamiento en la isla de Cuba y murió de vuelta en Caracas, Venezuela, el 5 de marzo de 2013. Antes de su fallecimiento, dijo: “No quiero morir, por favor no me dejen morir.” Maduro fue democráticamente elegido presidente, pero a diferencia de Chávez no tiene tanta inteligencia y no es carismático. Además, le tocó lidiar (manejar) la baja internacional de los precios del petróleo. Por esa razón, el manejo estratégico y manipulador de la expansión del socialismo del siglo XXI por parte de Chávez al regalar este preciado líquido a naciones pequeñas y pobres ya no era posible. También, vale la pena mencionar que el Banco Central de Venezuela emitió dinero de una manera irresponsable en la economía y surgió una hiperinflación, una de las más grandes del planeta. Muchos venezolanos migraron por la falta de oportunidades en el país (6 millones), de los cuales 2 millones a Colombia. Hoy en día, la economía está colapsada y hay personas que tienen que alimentarse con césped, pues la situación es bien jodida y complicada. El personaje de Maduro es bastante curioso, pues habla y comete ciertos deslices memorables. Por ejemplo, cuando quiso mencionar la multiplicación de los panes por parte de Jesucristo y dijo “la multiplicación de los penes”. Segundo, cuando afirmó que vio un pajarito que se le acercó y aseveró que era Hugo Rafael Chávez reencarnado. Tercero, cuando dijo que Simón Bolívar era huérfano de esposa. Cuarto, cuando expresó que él se merecía el Premio Nóbel de Economía por el manejo inteligente de ella. Quinto, cuando sopló varias veces su torta de cumpleaños, y no cayó en cuenta que tenía el tapabocas (la mascarilla) puesto. Sexto, cuando señaló que las autoridades venezolanas trabajarían “las 35 horas del día” en la frontera con Colombia. Finalmente, cuando cometió el error gramatical al indicar que “Hoy tenemos millones y millonas de Bolívares.” Definitivamente, según el idioma español, Nicolás Maduro es el inmaduro.
Es necesario que analicemos un poco la situación del mundo antes de la caída del imperio soviético para poner en contexto nuestra realidad actual. En los años 60 y 70 del siglo pasado, los habitantes del planeta vivíamos en la Guerra Fría. En enero de 1968, el recién elegido secretario del partido comunista de Checoeslovaquia, Alexander Dubcek comienza a emprender reformas democráticas. Sin embargo, la Unión Soviética reprime e invade este país para terminar “La primavera de Praga”. El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong expresó la famosa frase al pisar el suelo de la Luna: “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad.” También, los Beatles nos deleitaron con sus canciones. Surgieron los “polémicos” hippies. La guerra de Vietnam transcurrió en esos años, que significó la humillación impensable de los Estados Unidos de América. Además, “el Milagro de los Andes” sucede, en el cuál un avión de la fuerza aérea uruguaya llevaba a un equipo de rugby de ese país a Santiago de Chile; La nave se estrelló en esa cordillera y sobrevivieron 16 de las 45 personas, que estaban en la nave. El hecho sucedió un viernes 13 de octubre de 1972 hasta que fueron rescatados 72 días después. El mayor reto que tuvieron que asumir fue el sobrevivir en medio del frío inclemente y del hambre insaciable. Por esa razón, tuvieron que tomar la difícil decisión de comer carne humana de los muertos; o sea, se atrevieron a cometer antropofagia (canibalismo). Luego, dos de las personas sobrevivientes, decidieron caminar por los Andes hasta encontrar ayuda. Se demoraron once días. El resto se quedó en el lugar del accidente. Hoy en día, ellos sienten que tienen la esencia de sus amigos y compañeros. El agradecimiento es infinito, por así decirlo. Finalmente, quiero hablar someramente del experimento chileno de llegar por vía democráticas al comunismo. Este caso, es el contrario; ideológicamente, al de “la Primavera de Praga”. Salvador Allende, líder de la coalición de la llamada Unidad Popular, llegó al poder a finales de 1970. Nacionalizó la industria del cobre. Ante el gasto público exorbitante, surgió el mercado negro. Él era teóricamente socialista, pero mostró su grandísima simpatía por los países comunistas (marxistas) del planeta en su discurso en la Universidad de Guadalajara en México. La sociedad chilena se polarizó entre la gente de extrema derecha y de extrema izquierda, el peor de los escenarios posibles. El caos era total. Todos los días, había manifestaciones. Surgió la hiperinflación. Aquí entiende uno cuál es el problema que incurren esta clase de mandatarios. No entienden la importancia del sector privado en la economía, pues a pesar de todo, hay sectores de la economía, que el estado no es capaz de administrar de una manera inteligente y eficiente. Debería haber en las sociedades un equilibrio de poderes entre los privados y el estado. En septiembre 11 de 1973, el general Augusto Pinochet (“el Sanguinario”) llevó a cabo un golpe de estado en contra de Allende (“el Irresponsable Total”). Cabe anotar que Pinochet estabilizó las variables macroeconómicas y el país creció de una manera importante y significativa. No obstante, ninguno de ellos debió haber llegado a manejar el país austral, pues por culpa de ellos, Chile regresó a la Democracia liberal muchos años después. Hay que anotar que, por aquellas épocas, hubo regímenes dictatoriales de derecha en Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay…
Hablando de la constitución política de la hermana República Socialista de Venezuela, la ley habilitante, le da al presidente la oportunidad de gobernar autocráticamente al país, pues la asamblea nacional le confiere grandes poderes, con una mínima supervisión que le permiten manejar la nación solamente a través de decretos. En Colombia, la democracia es más liberal porque existen solamente tres posibilidades, los llamados de Estados de Excepción, que le permiten al mandatario administrar el país de una manera más unipersonal. Sin embargo, el presidente tiene la obligación de informar lo que está haciendo al congreso; además, sus medidas deben ser constitucionales de acuerdo a la rama judicial.
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