El agente del cambio es la persona que decide autónomamente que le preocupa la realidad del planeta y que quiere facilitar con sus conocimientos a nivel de las ciencias objetivas y los saberes subjetivos para buscar una estrategia que sirva en la pacificación del Planeta Tierra. El agente del cambio está consciente de que no es una figura mesiánica. Sin embargo, si cree que un movimiento colectivo es necesario a nivel del pensamiento, de la reflexión y de la espiritualidad. Para ser agente del cambio, la persona debería entregarse en la búsqueda de esa meta trascendente. Además, él (ella) comprende que, si nadie hace nada, pues la humanidad entraría en una debacle. Por eso, tiene que analizar rápidamente, sin correr demasiado, la hoja de ruta y asesorarse con otras personas. Por supuesto, el agente del cambio debería tener algunas virtudes como: la generosidad (espiritual y material), la perseverancia, la sabiduría, la audacia, la seguridad, la compasión, la inteligencia, el amor al prójimo… Ahora, ¿quién o que avala al futuro líder? ¿Si es el líder del porvenir? Lo que define esto es la suerte y la fuerza del destino, que son la cara y sello del mecanismo único total de independencia que existe en el Universo. Por supuesto, se sabe que esta variable fue construida por el Dios personal y el Universo en conjunto (lo trascendente). Y claro, como la variable es independiente, es imparcial para decir y designar quién es o quién no es el agente del cambio. El sinónimo para el agente del cambio es “el (la) estratega”.
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