EL DINERO

El dinero en sí no es algo perjudicial para los individuos. Indudablemente, se trata de tener un manejo estructurado, que nos sirve para comprender la noción del trabajo bien hecho y de conseguir algunas cosas que realmente importan en la vida. Sin embargo, la ambición del tener muchísimo más sólo porque sí y por conocer gente de alto estándar económico y no espiritual es un problema de gran envergadura. Esto trae como consecuencia el pensar excesivamente y a toda hora en los placeres de la vida. Por lo tanto, el individuo pierde la espiritualidad gradualmente. Por ejemplo, una persona que no sepa para que es la riqueza material y despilfarra comete un gran error. Si es un ser humano y acumula y acumula más dinero y más dinero, se vuelve obsesivo, y obviamente, termina siendo un avaro y esclavo de esta herramienta de intercambio. Hay gente que está tentada a jugar en casinos… Al principio, les va muy bien, la adrenalina y la dopamina aumentan. A los días, empieza un proceso de pérdida de capital y quiere recuperar la inversión hecha y cree de una manera delirante que volverá a ser un privilegiado en el ámbito económico. ¿Por qué tiene que sufrir el descalabro material una persona normal? ¿Es mala suerte? Tal vez, no ha sido en el pasado muy perseverante y espiritual (etcétera). Creo que quién vive en este estado mental deteriorado aprende muchas lecciones de la vida. Para la minoría de ellos, éstas son ganancias no materiales de los errores previos y de las concepciones “oxidadas”, por así decirlo. Como dice un dicho (un refrán) muy conocido en el idioma español: “No hay mal que dure cien años y cuerpo que lo resista.” En otras palabras, la etapa de la enfermedad de la ludopatía, algún día tiene que acabarse, pues la parte económica está hecha trizas. Claro está que los lazos de los familiares próximos se deterioran de una manera progresiva. Son escasos los casos en el mundo que salen del abismo y se convierten en seres especiales y sabios. Eso sí, la persona afectada tiene que soltarse de las malas compañías y las relaciones tóxicas. Por supuesto, ustedes (los lectores) pueden argüir que el ludópata es tóxico de por sí. Eso puede ser verdad, pero quién se propone a lograr algo, lo imposible, por así decirlo, puede resucitar como el Ave Fénix, quién emergió otra vez “de las cenizas”. Hablando de otra clase de casos, hay gente que es muy ambiciosa, y quiere más y más. La acumulación puede ser su estilo de vida. Son apegados. No obstante, siempre acumularán y el boomerang australiano, se devolverá, donde más duela y en lo que no están preparados. Es decir, tendrán más dinero; sin embargo, poca salud. O peor aún, terminarán solos. La tortura de perder hasta un centavo los invade y carcome. Este tipo de personajes se parecen a Tío Rico Mc Pato, el de las historietas y dibujos animados de los niños. Por supuesto, el ser acumulador trae como una desventaja muy grande: El apego. Mientras tanto, el desapego representa el hecho de que algún día el ser material de la gente desaparece cuando morimos. Por esta razón, algunas personas como Alejandro Magno tienen la capacidad de entender que no nos llevamos a la esfera espiritual, ni un grano de arroz, ni un polvito del satélite natural de la Tierra llamado La Luna. El budismo lo tiene claro, el tener cosas por tener; o sea, por alardearle a los otros individuos que tienen más capital y dinero, es peligroso para el presente y la incertidumbre que causa el futuro incierto. Es decir, el apego trae consecuencias negativas, pues produce preocupación de perder hasta un centavo, estrés, vicios, tristeza, amargura, melancolía, malestar, soledad, depresión, el ganar enemigos gratuitos… Para ganar el estado del equilibrio, cuyo número lo simboliza el ocho, según muchas civilizaciones, (la tranquilidad espiritual), es vivir de una manera moderada, entre la abundancia y la austeridad. Saber que el dinero hay que aprender a manejarlo, gastando sin despilfarrar, pero dándose lujos. También, es importante el ahorrar, para capitalizarse y darse mucho gusto, por ejemplo, ir a Dubái, en la época de noviembre con toda la familia. Cabe la pena recordar el famoso dicho: “Es tan pobre, tan pobre, que lo único que tiene es plata.”  Eso muestra el lado obscuro de la parte económica, una persona privilegiada quejándose de que un paquete de tomates cuesta 50 centavos y pensando que se va a quebrar a toda hora. Eso sí, gastarse 1000 dólares por una puta, es muy normal, porque me encanta la vida loca y desenfrenada. Hay historias en las cuales, los individuos que tienen mucho efectivo y meten el dinero en canecas bajo la tierra. Luego, los menos privilegiados les piden migajas y no se solidarizan con ellos y dicen que no tienen ni un solo centavo. Lo paradójico y justo es que cuando necesitan más dinero estos “ricos” encuentran la plata húmeda y deteriorada. Los billetes ya no sirven para nada. ¡¡¡Hay otros personajes que le dejan la herencia a un gato u otra mascota!!! Y la gente muriéndose de hambre. Como lo dijo alguna vez sir Winston Churchill, el mejor sistema político y económico conocido es la democracia liberal (representativa, con separación de poderes y con una justicia imparcial). Además, la prensa libre debe ser el cuarto poder. Aún así, en la opinión del adalid de la democracia, este sistema era regular. Por supuesto, las dictaduras y los sistemas totalitarios son indeseables. Lo curioso es que hoy en día, todos hablan de democracia, y en realidad, no sabemos claramente de que se trata. Al final del día, la gente es la perjudicada. Sabemos que, en una sociedad justa, las personas no se deberían ir a la cama con una sola comida en el día. Segundo, no deberíamos desaprovechar el talento y el capital humano. Tercero, el comunismo no funciona. Cuarto, los extremistas del espectro político deberían volverse al centro, y sí no, que se retiren. Pues, en este preciso momento, ellos en vez de pensar en la gente piensan en sus bolsillos, en sus propios intereses, y son bastantes egocéntricos. Algunos seres humanos deberían dejar la mediocridad y buscar la sensación de bienestar. Es decir, la pluralidad del conocimiento tanto lógico como el analógico debe ser fomentado para que las personas alcancen la excelencia y dejen de pensar que el conocimiento ancestral debe ser eliminado, pues está asociado con lo obsoleto. Debe ser estudiado, por parte de los niños, la materia de historia de las diferentes religiones, dando énfasis a los pensadores místicos.

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